¿Tienes dolor en el pie o en el tobillo y no sabes exactamente de dónde viene? La ecografía del pie nos permite observar en tiempo real los tendones, músculos, ligamentos, fascia, nervios y articulaciones para entender qué está ocurriendo y orientar el tratamiento.
Realizamos ecografía podológica en Sevilla en la propia consulta, sin radiación y sin necesidad de desplazarte a otro centro.
La prueba se realiza durante la valoración podológica y los resultados se pueden comentar contigo en el mismo momento.
Pide tu cita y estudiamos el origen de tu dolor.
Diagnóstico en tiempo real y valoración del movimiento
La ecografía utiliza ultrasonidos para obtener imágenes de los tejidos que se encuentran bajo la piel. A diferencia de otras pruebas de imagen, permite observarlos en movimiento y en tiempo real.
La ecografía de pies resulta especialmente útil para estudiar estructuras como tendones, ligamentos, fascia plantar, músculos, nervios, bursas y articulaciones.
Además, podemos comparar el pie que presenta molestias con el otro pie para detectar diferencias que ayuden a identificar el origen del problema.
Podemos pedirte que muevas el pie o los dedos mientras realizamos la exploración para comprobar cómo se comportan determinadas estructuras.
Podemos estudiar ambos pies durante la misma consulta y comparar las estructuras que presentan síntomas con las que no.
La imagen aparece directamente en pantalla, por lo que podemos explicarte durante la exploración qué estamos observando.
Cuando el dolor está relacionado con una articulación, la ecografía articular nos ayuda a valorar estructuras que no siempre pueden estudiarse mediante una exploración manual.
Podemos observar, entre otros aspectos, la presencia de líquido, inflamación, cambios en la cápsula articular o alteraciones de los tejidos que rodean la articulación.
La ecografía articular del pie y el tobillo puede ser útil para estudiar:
Sonda de alta frecuencia para diagnóstico articular y tisular
La ecografía musculoesquelética del pie nos permite valorar diferentes estructuras y problemas.
Podemos estudiar el grosor y el estado de la fascia plantar, así como detectar alteraciones compatibles con fascitis plantar, lesiones o fibromas.
Permite valorar tendinopatías, alteraciones del tendón, determinadas roturas y problemas en las estructuras que lo rodean.
Podemos estudiar los tendones peroneos, el tibial posterior y otras estructuras para detectar inflamación, alteraciones o posibles lesiones.
La ecografía puede ayudar a estudiar estructuras nerviosas superficiales y problemas como el neuroma de Morton o determinados atrapamientos nerviosos.
Permite valorar determinadas alteraciones articulares, como capsulitis, inflamación o presencia de líquido.
También podemos estudiar bursitis, gangliones, quistes y determinados cuerpos extraños localizados en los tejidos blandos.
La exploración permite valorar lesiones de la placa plantar relacionadas con determinadas metatarsalgias y alteraciones de los dedos.
Puede estar indicada cuando existe dolor en el pie o tobillo, especialmente cuando necesitamos conocer con mayor precisión qué estructura está causando las molestias.
También puede ser útil cuando:
La ecografía utiliza ultrasonidos y no rayos X.
No es necesario acudir en ayunas ni utilizar contraste.
Durante la exploración únicamente puedes notar la presión de la sonda sobre la piel, especialmente si la zona está sensible.
No necesitas desplazarte a otro centro para realizar la prueba.
Esto permite valorar determinadas estructuras mientras realizas movimientos concretos.
En determinadas lesiones podemos repetir la exploración para comprobar cómo está evolucionando.
La ecografía no solo sirve para observar una lesión. En determinados procedimientos también permite trabajar con mayor precisión al visualizar la zona que estamos tratando.
Cuando está indicado, podemos utilizar control ecográfico para realizar:
Control visual
Precisión directa sobre el tejido diana
Antes de realizar la prueba hablamos sobre el dolor, dónde aparece, desde cuándo lo tienes y qué movimientos o actividades lo empeoran.
Realizamos una exploración podológica para localizar la zona afectada y determinar qué estructuras debemos estudiar.
Aplicamos gel sobre la piel y desplazamos la sonda por la zona que queremos estudiar. Durante la exploración podemos pedirte que muevas el pie para observar las estructuras en funcionamiento.
Comentamos contigo las imágenes y los hallazgos de la exploración y, en función del diagnóstico, planteamos el tratamiento más adecuado.
Cuando un dolor lleva tiempo sin mejorar, seguir tratando los síntomas sin conocer su origen puede no ser suficiente.
Con una ecografía del pie podemos estudiar las estructuras que pueden estar causando las molestias y utilizar esa información junto con la exploración podológica para plantear el tratamiento más adecuado.