Una uña dañada, parcialmente perdida o deformada puede engancharse con el calzado, resultar incómoda y afectar a su aspecto. La reconstrucción ungueal permite restaurar de forma temporal parte de la lámina ungueal mientras la uña natural continúa creciendo, siempre que el estado del lecho y de los tejidos permita realizarla con seguridad. Antes de reconstruirla, valoramos el estado de la uña y del tejido que hay debajo para determinar cuál es la mejor forma de actuar.
Valoración previa del lecho ungueal para asegurar que la uña y los tejidos permiten el tratamiento con total seguridad.
Materiales específicos para uso podológico que protegen el dedo y acompañan el crecimiento natural de la uña.
Pide tu cita y valoramos tu uña.
Protección del lecho y acompañamiento del crecimiento
La reconstrucción ungueal es un tratamiento que permite reparar una uña dañada, rota o parcialmente perdida mediante materiales específicos para uso podológico.
El objetivo no es simplemente cubrir la uña. Primero valoramos qué parte está dañada y si existe alguna lesión en el lecho ungueal para después reconstruir la zona de forma adecuada.
La reconstrucción puede ayudar a proteger el dedo, evitar que la uña se enganche y acompañar el crecimiento de la nueva uña.
Cubre el lecho expuesto y evita roces dolorosos.
Impide que los bordes irregulares se enganchen con calcetines o calzado.
Acompaña a la uña natural mientras avanza hacia el borde libre.
Valoramos qué parte está dañada y el estado del lecho antes de reconstruir.
La reconstrucción permite restaurar de forma temporal la lámina ungueal en diversas situaciones clínicas:
Golpes, pisotones, caídas de objetos pesados o microtraumatismos repetidos causados por la práctica deportiva.
Roturas longitudinales, desprendimientos de esquinas o fracturas que generan bordes afilados e incomodidad continua.
Uñas con alteraciones morfológicas o grosor irregular en las que exista una base tisular y ungueal adecuada para reconstruir.
Situaciones en las que la reconstrucción pueda proteger o mejorar temporalmente la forma y dirección de crecimiento de la lámina.
Casos seleccionados en los que, tras tratar y preparar la uña, se busca una solución protectora o estética durante el crecimiento.
No todas las uñas pueden reconstruirse en la primera consulta. Si existe una herida activa, inflamación importante, infección, desprendimiento inestable o una alteración del lecho que requiera otro tratamiento, priorizamos primero la salud del tejido.
Una uña engrosada, amarillenta o deformada no siempre tiene hongos. Si existe sospecha de onicomicosis, recomendamos confirmar el diagnóstico mediante valoración y, cuando está indicado, toma de muestra para estudio micológico o cultivo.
La reconstrucción puede utilizarse en situaciones seleccionadas como medida protectora o estética dentro de un plan más amplio, pero no debe presentarse como sustituto del tratamiento antifúngico que corresponda.
Un proceso técnico, indoloro y ambulatorio adaptado a la morfología de tu uña:
Lo primero es estudiar el estado de la uña y determinar qué ha provocado la rotura o pérdida de parte de la lámina ungueal.
Limpiamos y acondicionamos la uña para trabajar sobre una superficie adecuada y retiramos únicamente las partes que sea necesario eliminar.
Aplicamos el material específico de reconstrucción para recuperar la forma de la uña y proteger la zona afectada. La técnica se adapta a la cantidad de uña que falta y al estado del lecho ungueal.
La uña continúa creciendo desde la matriz. Por eso, después de la reconstrucción podemos necesitar revisiones para comprobar cómo evoluciona y realizar los ajustes necesarios.
Aplicación de material específico podológico adaptado al lecho ungueal.
Resolvemos las preguntas más comunes sobre el cuidado y evolución de la uña:
Una uña dañada, rota o deformada no tiene por qué causarte molestias ni alterar tu día a día con el calzado.
Con una valoración podológica podemos analizar el estado de tu uña y del lecho para determinar si la reconstrucción es la solución más segura y adecuada para ti.